Los Companion Diagnostics (CDx) son productos sanitarios para diagnóstico in vitro diseñados para proporcionar información esencial para el uso seguro y eficaz de un medicamento. Su finalidad está directamente vinculada a una terapia concreta y, en determinados casos, sus resultados permiten determinar qué pacientes pueden recibir un tratamiento específico.
Esta estrecha relación entre el diagnóstico y el medicamento hace que los CDx presenten determinadas particularidades desde el punto de vista regulatorio. En la Unión Europea, estos productos están regulados por el Reglamento (UE) 2017/746 (IVDR). Establece requisitos específicos relacionados con su clasificación, evaluación de la conformidad y demostración de su rendimiento.
¿Qué es un Companion Diagnostics?
Un Companion Diagnostic es un producto sanitario para diagnóstico in vitro (IVD) utilizado para obtener información esencial para el uso seguro y eficaz de un medicamento concreto.
Por ejemplo, un medicamento puede estar indicado únicamente para pacientes que presentan un determinado biomarcador. En ese caso, el CDx permite detectar ese biomarcador y determinar qué pacientes son candidatos al tratamiento.
De forma simplificada, el proceso sigue esta lógica:
Biomarcador → Resultado del CDx → Decisión terapéutica
Por tanto, un CDx no es simplemente una prueba diagnóstica adicional: es una herramienta cuyos resultados pueden condicionar directamente una decisión clínica.
Companion Diagnostics bajo el IVDR
En la Unión Europea, los Companion Diagnostics están regulados como productos sanitarios para diagnóstico in vitro bajo el Reglamento (UE) 2017/746 (IVDR), que establece requisitos específicos para estos productos dada su importancia en la selección de pacientes y en las decisiones terapéuticas asociadas.
El propio IVDR define el Companion Diagnostic como un producto que resulte indispensable para la utilización segura y eficaz de un medicamento determinado con el fin de:
a) determinar, antes o durante el tratamiento, qué pacientes tienen más posibilidades de beneficiarse del medicamento correspondiente; o
b) determinar, antes o durante el tratamiento, qué pacientes pueden tener un riesgo mayor de presentar reacciones adversas graves como resultado del tratamiento con el medicamento correspondiente;.
Clasificación: Anexo VIII, regla 3(f)
La clasificación de un CDx no se determina caso por caso mediante un análisis de riesgo genérico. El propio Anexo VIII del IVDR establece una regla específica (la regla 3, letra f) que asigna a los Companion Diagnostics, como mínimo, la Clase C. Si concurren otros criterios de riesgo adicionales (por ejemplo, relacionados con enfermedades transmisibles), el producto podría clasificarse incluso en Clase D. Al tratarse de Clase C (o superior), la intervención de un organismo notificado en la evaluación de la conformidad es obligatoria en todos los casos.
Consulta científica a la EMA o a la autoridad nacional competente
Uno de los requisitos más característicos de los CDx bajo el IVDR es el procedimiento de consulta previsto en el artículo 48(3) del Reglamento: antes de emitir el certificado, el organismo notificado debe solicitar una opinión científica sobre la idoneidad del dispositivo en relación con el medicamento correspondiente, dirigida a la EMA (cuando el medicamento se autoriza de forma centralizada) o a la autoridad nacional competente (en el resto de los casos). El organismo notificado debe tener debidamente en cuenta dicha opinión antes de tomar su decisión.
Para la interpretación práctica de las reglas de clasificación, incluida la aplicación de la regla 3(f) a casos concretos, la guía MDCG 2020-16 constituye la referencia habitual utilizada por fabricantes y organismos notificados.
Además de la clasificación y de la consulta científica, el fabricante debe demostrar que el CDx cumple los requisitos generales de seguridad y funcionamiento (RGSF, Anexo I del IVDR) y que es adecuado para su finalidad prevista.
¿Qué debe demostrar el fabricante?
La evaluación del funcionamiento de un Companion Diagnostic es especialmente crítica, ya que un resultado incorrecto puede afectar directamente a la decisión terapéutica del paciente. Entre los principales aspectos que el fabricante debe demostrar se encuentran:
- Validez científica: debe existir una relación científica demostrada entre el biomarcador analizado y la condición clínica o la respuesta al tratamiento de interés.
- Rendimiento analítico: debe demostrarse que el método detecta o mide el biomarcador de forma fiable y precisa.
- Rendimiento clínico: debe demostrarse que los resultados obtenidos son adecuados para la finalidad clínica prevista.
- Gestión de riesgos: deben identificarse y controlarse los riesgos asociados al uso del producto y a las posibles consecuencias de un resultado incorrecto.
- Seguimiento poscomercialización: el fabricante debe establecer mecanismos para monitorizar el rendimiento y la seguridad del producto una vez comercializado.
Todos estos elementos deben quedar respaldados por la documentación técnica y por la evidencia necesaria para demostrar el cumplimiento de los requisitos aplicables del IVDR.
La relación entre el Companion Diagnostics y el medicamento
Una de las particularidades más relevantes de los Companion Diagnostics es su estrecha vinculación con un medicamento concreto.
El desarrollo del IVD y el desarrollo del medicamento deben estar adecuadamente coordinados, ya que la información generada durante el desarrollo farmacológico puede influir en la finalidad prevista, el biomarcador seleccionado y los requisitos de rendimiento del CDx.
En este proceso intervienen distintos agentes: el fabricante del IVD, el fabricante o desarrollador del medicamento, el organismo notificado, la EMA o la autoridad nacional competente (a través del procedimiento de consulta científica del artículo 48(3) IVDR) y las autoridades competentes en general. Esta interacción hace especialmente importante definir una estrategia regulatoria coordinada desde las primeras fases del desarrollo, tanto si el desarrollo se dirige al mercado europeo como si contempla también Estados Unidos.
Principales retos regulatorios
El desarrollo de un Companion Diagnostic plantea varios retos específicos:
- Coordinación de procesos regulatorios: el medicamento y el IVD pueden seguir procedimientos y calendarios distintos, lo que exige una planificación conjunta.
- Disponibilidad de muestras clínicas: puede ser complejo obtener suficientes muestras representativas, especialmente cuando el biomarcador está presente en un porcentaje reducido de la población.
- Gestión de cambios: una modificación en el medicamento, en el biomarcador seleccionado o en el propio método diagnóstico puede alterar la relación entre ambos productos y requerir una evaluación de su impacto regulatorio.
Por ello, planificar los requisitos regulatorios desde las primeras etapas del proyecto ayuda a reducir retrasos y a garantizar que la evidencia generada sea adecuada para demostrar el rendimiento del producto.
En resumen…
Los Companion Diagnostics son una herramienta fundamental para el desarrollo de la medicina personalizada, ya que permiten identificar qué pacientes pueden beneficiarse de determinados tratamientos y apoyar decisiones terapéuticas basadas en información específica de cada paciente.
El IVDR establece un marco regulatorio orientado a garantizar que estos productos ofrezcan resultados fiables y adecuados para su finalidad prevista, con una clasificación mínima de Clase C, intervención obligatoria de organismo notificado y consulta científica a la EMA o a la autoridad nacional competente.
Contar con una estrategia regulatoria integrada desde las primeras fases del proyecto es clave para facilitar el desarrollo, la evaluación y la posterior comercialización de un Companion Diagnostic.