La seguridad biológica es un pilar clave para los productos sanitarios. La norma ISO 10993-1 orienta cómo evaluar si un producto sanitario es biocompatible cuando entra en contacto con el cuerpo humano. Se ha publicado una nueva edición, con cambios significativos, que afecta a la estrategia de evaluación biológica de todos los productos que requieren biocompatibilidad.
Cambios estructurales y enfoque general
La nueva ISO 10993-1:2025 reordena contenidos, actualiza definiciones y clarifica conceptos clave como peligro biológico, riesgo biológico, efecto biológico o equivalencia. Esto ayuda a los fabricantes a aplicar la norma de forma más coherente y a justificar mejor las decisiones dentro de la evaluación biológica.
Un punto importante es que la biocompatibilidad deja de verse como una lista fija de pruebas y se integra completamente dentro de la gestión de riesgos del producto, en línea con la ISO 14971.
Novedades clave
- Integración total con la gestión de riesgos: la biocompatibilidad debe justificarse dentro del análisis de riesgos del producto.
- Mayor énfasis en la caracterización química: más importancia a los datos de materiales: composición, impurezas, lixiviables, etc.
- Revisión de categorías de contacto y duración: nuevas aclaraciones que ayudan a determinar qué efectos biológicos son relevantes.
- Concepto formal de equivalencia biológica: permite evitar ensayos si existe una justificación sólida.
- Enfoque más flexible y basado en evidencia: menos pruebas por defecto y más justificación científica.
¿Qué significa esto para los fabricantes?
La nueva ISO 10993-1:2025 exige que los fabricantes revisen su estrategia de evaluación biológica y la integren plenamente en la gestión de riesgos del producto. Esto implica actualizar el plan de evaluación biológica para justificar de forma clara qué ensayos se realizan, cuáles no y en función de qué riesgos, considerando el uso previsto y el uso razonablemente previsible.
También será necesario reforzar la información disponible sobre los materiales del producto, incluyendo composición, impurezas, extractables y posibles variaciones derivadas de proveedores o procesos. Cualquier cambio de formulación o de condiciones de exposición puede modificar el perfil biológico del producto, por lo que deberá reevaluarse adecuadamente.
La norma introduce además un uso más definido del concepto de equivalencia biológica, que puede emplearse como alternativa a nuevos ensayos cuando exista una justificación técnica sólida basada en similitud de materiales, procesos y condiciones de uso. Asimismo, insiste en que los estudios ya no deben aplicarse de manera automática: la necesidad de cada ensayo debe basarse en evidencia existente y en la evaluación de riesgos biológicos.
Finalmente, todo este razonamiento debe reflejarse en el expediente técnico. La documentación exigida por el MDR y el IVDR deberá actualizarse para mostrar la lógica de evaluación biológica, las decisiones adoptadas y su coherencia con el seguimiento poscomercialización (PMS), asegurando una trazabilidad completa del proceso.
Conclusiones
La actualización de la ISO 10993-1:2025 refuerza un enfoque más racional, científico y basado en riesgos para la evaluación biológica. Su aplicación exige revisar procedimientos, actualizar documentación y justificar cada decisión de forma sólida. Prepararse para estos cambios es clave para garantizar la conformidad y la solidez técnica del producto sanitario.